Tras el empate, la ciudad de San Bautista vivió una jornada electoral sin precedentes que terminó definiéndose por sorteo. En un hecho tan inusual como tenso, Joaquín Farina, candidato del Partido Colorado, se convirtió en el nuevo alcalde tras igualar en votos con su oponente, Roberto Siriani, del Partido Nacional. Ambos obtuvieron exactamente 857 sufragios en las elecciones municipales celebradas el pasado 11 de mayo, lo que activó el mecanismo legal previsto por la normativa electoral uruguaya: cuando hay paridad absoluta, el resultado se resuelve por azar.
Tras el empate, la Corte Electoral supervisó el procedimiento de desempate, que se realizó este miércoles y fue transmitido en vivo por el canal Anpi TV. En la emisión se pudo ver el momento clave: dos sobres, uno con cada nombre, fueron introducidos en una urna naranja, agitados, y uno de ellos extraído al azar. El nombre de Joaquín Farina fue el que emergió, confirmando su victoria de manera insólita pero legítima.
“Fue un desenlace inesperado, pero la suerte nos acompañó”, declaró Farina a los medios locales tras el empate, visiblemente emocionado. Explicó, además, que tres personas de su entorno —su padre y dos amigos— no pudieron llegar a tiempo para votar, lo que pudo haber evitado este final azaroso. Aun así, asumió el resultado con optimismo y agradeció el respaldo de quienes lo apoyaron desde el inicio.
La definición en San Bautista fue una de las más llamativas en el marco de las elecciones departamentales y municipales de Uruguay, que redibujaron el mapa político del país. Mientras el Frente Amplio retuvo las intendencias de Montevideo y Canelones y sumó Río Negro y Lavalleja, el Partido Nacional logró conservar varios departamentos, Rivera quedó en manos del Partido Colorado y Salto fue para la Coalición Republicana.
La historia del sorteo en San Bautista ya forma parte de los archivos electorales del país, recordando que la democracia no solo se construye con campañas y votos, sino que a veces también con momentos de pura incertidumbre. Tras el empate, el azar tuvo la última palabra, dejando en claro que cada voto cuenta y que, en ocasiones, el destino electoral puede definirse por un simple sobre extraído de una urna.








