El miércoles, en el quincho, algo no arrancaba como de costumbre. El fuego se demoraba y la preocupación comenzaba a aparecer entre los presentes. Baby, Federico y Chapa miraban el reloj esperando la llegada de Diego, el histórico encargado de la parrilla.
—Hoy no tenemos parrillero —comentó Chapa.
Baby, que ya no era tan Baby, tomó el desafío como propio:
—Yo me voy a hacer cargo de prender el fuego. Alguna vez asé pollo.
Y como ese miércoles había pollo asado y algunas longanizas parrilleras, se puso manos a la obra. De a poco, la parrilla comenzó a tomar temperatura.
Mientras tanto, Federico anunció una novedad:
—Hoy tenemos un invitado: Sergio Bozano, comerciante y defensor del medio ambiente.
La presencia del invitado abrió rápidamente un tema que preocupa a muchos en Gualeguaychú: la situación vinculada al tratamiento de los residuos en la planta del parque industrial.
Baby, ya instalado en el lugar de Diego, preguntó:
—¿Será que le consultamos por el problema de la planta? Si suspendieron su funcionamiento y algunas empresas tienen que parar, se puede complicar.
Chapa, con su habitual sinceridad, reconoció:
—Yo no entiendo mucho, pero Gualeguaychú siempre fue sensible con el tema del medio ambiente. Veremos cómo se soluciona.
En ese preciso momento apareció Diego. Al ver a Baby ocupando su lugar en la parrilla, se sorprendió.
—Perdón por la demora.
Baby respondió rápidamente:
—Ya está el fuego prendido. ¡Te estábamos esperando!
Se escucharon algunas sonrisas, pero Diego recuperó rápidamente su territorio y volvió a hacerse cargo de la parrilla.
Todo parecía encaminado hasta que una voz lanzó la pregunta que cambiaría completamente el rumbo de la noche:
—¿Juega River?
Federico prendió la televisión y, desde ese instante, la política y el medio ambiente pasaron a un segundo plano. El fútbol tomó el control absoluto del quincho.
El invitado llegó y ocupó el lugar de un histórico que, cada vez que juega River, misteriosamente desaparece del quincho.
Después de los saludos y la presentación, Chapa intentó recuperar el objetivo original de la reunión y volvió a preguntarle a Sergio por el tratamiento de los residuos en el parque industrial.
Sergio explicó que era una situación que, tarde o temprano, iba a suceder. Ahora el tema está en la Justicia y, de una manera u otra, habrá que encontrar una solución. El problema, señaló, pasa también por el costo económico y la inversión necesaria.
Pero cuando parecía que finalmente iban a aparecer algunos datos interesantes, Baby gritó:
—¡Gol de River!
Y otra vez se acabó la política.
El partido se convirtió en el tema central. Llegó el empate del equipo santafesino y después los penales. Diego tuvo que esperar para terminar la cocción: nadie quería perderse el desenlace.
Finalmente, llegó la eliminación de River. Algunas caras largas aparecieron entre los presentes.
Diego, como si nada hubiera pasado, anunció:
—Ya están los pollos.
Los hinchas de Boca comieron disimulando que la eliminación de River no les importaba demasiado, mientras los de River masticaban el pollo acompañado por la tristeza de la derrota.
Se comía, sí. Pero costaba salir del partido.
El invitado había llegado preparado para hablar de ambiente, residuos y parque industrial. Terminó siendo testigo de una noche donde el fútbol se llevó todas las preguntas y todas las respuestas.
La política quedó para el próximo miércoles.
Federico, resignado, resumió la situación:
—Se nos fue el tiempo y no le pudimos sacar datos sobre la planta del parque industrial. Pero bueno, lo invitamos de nuevo. Esperemos que la próxima vez no tengamos fútbol.
En el quincho quedaron el fuego apagándose, los platos vacíos, algunas caras de tristeza y una certeza: cuando hay fútbol, hasta la política tiene que esperar.








