martes, septiembre 8, 2026

¿Una fruta en el desayuno? Sí, pero eso solo no alcanza. Los grises de Teknofood

¿Una fruta en el desayuno? Sí, pero eso solo no alcanza. Los grises de Teknofood
Orilla y Media TV

La noticia es buena y hay que decirlo. Después de años de un sistema de comedores escolares monótono, con poca diversidad y baja calidad nutricional debido al bajo presupuesto, solamente sostenido por el esfuerzo de las comunidades educativas, el gobierno de Entre Ríos finalmente se sentó a discutir algo básico: qué desayunan nuestros gurises, si, lo hizo presionado por denuncias mediáticas y acciones de profesionales, periodistas y comunidades educativas.

Por Eugenio Jacquemain (*)

En la segunda reunión de la Mesa Interinstitucional – donde están Desarrollo Humano, Educación, Salud, el Colegio de Nutricionistas, el CEPEA, la Facultad de Bromatología de la UNER y hasta la empresa proveedora Teknofood – se puso sobre la mesa algo que parece obvio pero que nunca se hizo: sumar un alimento fresco al desayuno escolar.

No podemos seguir dándoles a los chicos de Gualeguaychú y de toda la provincia el mismo desayuno ultra-estandarizado, escaso y con un valor nutricional inadecuado de hace 20 años.

Incorporar una fruta de estación, un trozo de queso, una porción de pan casero es una excelente noticia desde lo pedagógico, desde lo productivo – porque le compramos a productores entrerrianos – y desde lo saludable y lo vemos en muchos establecimientos educativos, pero solo llevado a cabo hasta hoy, por el esfuerzo y milagro económico de directores y cocineros. Hay municipios que recomiendan siempre en sus guías: desayuno con tres pilares, lácteo más cereal más fruta, priorizando alimentos «sin envase». Hasta acá, todo positivo. El problema empieza cuando terminan los discursos y empieza la realidad. Porque repartir alimentos frescos en 1.100 escuelas de Entre Ríos no es lo mismo que repartir galletitas envasadas y budines con colorante y conservantes. Y ahí es donde la propia Mesa, con buen criterio, dice que va a seguir evaluando los «aspectos nutricionales, sanitarios y operativos». Traducido al idioma del Código Alimentario Argentino, la Ley 18.284, eso se llama dos cosas que no son negociables:

  1. Condiciones bromatológicas.
  2. Condiciones nutricionales.

Son dos caras de la misma moneda y sin una de las dos, el proyecto fracasa. La aptitud bromatológica es que el alimento sea seguro. Que no enferme. Que tenga cadena de frío, que no esté contaminado, que su transporte, su manipulación y su envase sean aptos. Lo dice el Artículo 6to  del Código: un alimento debe ser genuino, no alterado, no contaminado. Una manzana golpeada que viaja 300 kilómetros en un camión sin refrigeración en épocas cñakidas dentro de Entre Ríos, pierde la aptitud bromatológica en dos horas. Se fermenta, junta bacterias, y lo que iba a ser una buena idea termina en una intoxicación masiva en una escuela.

Por eso la empresa Teknofood según el comunicado de prensa de la provincia, aclara en la reunión que sus productos «superan los requisitos bromatológicos mínimos exigidos». Sabe que ese es el punto donde se cae todo. Pero justamente ahí está el problema: Teknofood habla solamente de condiciones bromatológicas, y sería mejor que también hable de condiciones nutricionales. Porque que un alimento sea bromatológicamente apto significa que no te enferma, que es seguro, que pasa un control. Pero no significa que alimente bien. Que no te intoxique no quiere decir que te nutra. Y es ahí donde la provincia tiene que exigir más. No alcanza con que la empresa diga «cumplo con Bromatología». Tiene que demostrar que lo que lleva a las escuelas cumple con condiciones nutricionales reales: menos sodio, menos azúcar, más fibra, más densidad de nutrientes, como lo marcan el Código Alimentario y la Ley de Etiquetado Frontal. La aptitud bromatológica te cuida hoy. La condición nutricional te cuida mañana. Por eso es clave lo que se dijo: «Es fundamental tener un diagnóstico certero». Y por eso también es clave el anuncio de crear una Dirección de Nutrición dentro de Comedores. No es un cargo más. Es el organismo que tiene que garantizar que ese alimento que llegue a la gurisada cumpla con el perfil nutricional que establece el   Código Alimentario: aporte real de vitaminas, minerales, preservando la matriz alimentaria y limitando nutrientes críticos. No se trata de si es ultraprocesado o no, se trata de su densidad nutricional. Un pan blanco es de bajo procesamiento y sin embargo es la segunda fuente de sodio del país. Una fruta es fresca y sana, pero sola no es un desayuno. Entonces, celebramos la iniciativa. Sí a la fruta en la escuela. Sí a diversificar. Pero que quede claro: la buena intención no alcanza. Para que un alimento fresco entre a una escuela entrerriana tiene que entrar por la puerta grande, cumpliendo las dos condiciones que marca la ley.

Si cumple las condiciones bromatológicas, cuida la salud.

Si cumple las condiciones nutricionales, alimenta de verdad.

Si no cumple las dos, es solo marketing. Y nuestros gurises no necesitan marketing. Necesitan comer bien.

(*) Editorial Fuera de Juego -Somos Entre Ríos. 7-9-26

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